Definición de la Grafología

La grafología es una técnica que estudia la personalidad por medio del análisis de la escritura y la firma manuscritas.

Dada la gran cantidad de información que aporta sobre las personas, la grafología colabora con otras ciencias como pueden ser la psicología y la pedagogía.

La grafología tiene una base estadística, en la que a partir de miles de muestras de escritura se llega a conclusiones teóricas que después se aplican en la práctica.

Una de las principales características de la grafología es el hecho de que todos los signos gráficos son polivalentes, es decir, que no se pueden interpretar siempre del mismo modo.

El conjunto del ambiente gráfico es el que determina qué interpretación final tiene que otorgársele a cada signo.

Ventajas de la grafología

La información que aporta la grafología es amplia y diversa, un estudio puede hacerse buscando motivaciones, potenciales y otros intereses, como por ejemplo la capacidad de organización o de liderazgo de una persona, en el caso de la grafología aplicada a los recursos humanos. Por tanto, cada informe es individualizado y se ajusta a las necesidades de cada cliente.

Como grafóloga, mi interés se centra en que la información que ofrezco sea detallada y comprometida.

El coste es muy ajustado, porque el material necesario es una hoja de papel y un bolígrafo.

También es muy importante el hecho de que no existe manera de prepararse para obtener algún tipo de puntuación o cualificación. En grafología no existe ni lo que está bien ni lo que está mal, sino que se ofrece una visión detallada sin aportar valoraciones calificativas. Por tanto, se trata de un sistema no invasivo de conocimiento de las personas.

El análisis grafológico

Para realizar un correcto análisis grafológico, es muy importante disponer tanto del texto escrito como de la firma. La unión de estos dos aspectos se traduce en nuestra personalidad, porque

      • El texto equivale al yo social, la visión de nosotros que ofrecemos a la sociedad.
      • La firma equivale al yo íntimo, representa cómo nos vemos a nosotros mismos.

El ideal de trabajo de un grafólogo es disponer en una hoja en blanco de entre diez y quince líneas escritas y la firma al final del texto. De esta manera, se analizan de manera correcta tanto las zonas en negro (las letras escritas) como los espacios que están en blanco (márgenes, espacios entre palabras, etc.) porque ambos aportan información por igual.

También es importante conocer un mínimo de información sobre la persona que vamos a estudiar:

      • Edad (aproximada)
      • Nivel de formación (o experiencia laboral)
      • Género (mujer / hombre)
      • Con qué mano escribe